Las recientes investigaciones

Las ultimas investigaciones en el Cerro de los Almadenes han desvelado todo el lienzo occidental delimitador del castellum, permitiendo observar en contexto las diferentes estructuras que lo componen, analizar los diferentes niveles de ocupación y datarlos para comprender, con más concreción, la evolución estructural y las funciones que cumplió esta construcción a lo largo de un arco cronológico tan amplio como el que nos dieron las últimas dataciones (s. II a.C. – s. IX d.C.). Así pues, se ha seguido el mismo esquema de trabajo repartido en tres zonas bien delimitadas en la imagen: meridional, central y septentrional, siendo la zona central la zona del santuario y atarjea.

Imagen cenital con la identificación de los muros principales y las divisiones en zonas mencionadas en el texto
Imagen 1. Imagen cenital con la identificación de los muros principales y las divisiones en zonas mencionadas en el texto.

La zona meridional excavada ha podido desvelar las estructuras extramuros en la ladera occidental del cerro relacionadas con el muro 10 (en la línea de aquellas documentadas desde la campaña de 2020). Se ha localizado su esquina suroccidental como ángulo de la construcción y, sobre todo, en relación a los cercanos muros salientes situados en el perfil de la antigua cantera del lado meridional del Cerro. Por tanto, se ha podido localizar el límite de la construcción principal, en su lado occidental y meridional, así como su sistema constructivo. De esta forma, hablamos de un gran muro de 1,20 m de anchura con orientación N-S, que mantiene las mismas dimensiones en su quiebro en dirección O-E y se relaciona directamente en dimensiones y materiales con uno de los muros colgados en la antigua cantera. De esta forma, próximamente también podremos evaluar hipotéticamente la magnitud de la parte del yacimiento que tristemente se perdió a mediados del siglo XX por la cantera contemporánea, cuando no se conocía el yacimiento.

Plano marcando la alineación de los restos del muro 10 con las estructuras conservadas en el talud de la antigua cantera
Imagen 2. Plano marcando la alineación de los restos del muro 10 con las estructuras conservadas en el talud de la antigua cantera, y pintada en rojo, la superficie destruida por esta cantera en los años 70-80 del siglo XX.

Profundizando en el sistema constructivo, se trata de un muro compuesto por dos lienzos de mampostería careada en calizas procedentes de las canteras cercanas, que apoya y se construye directamente sobre el nivel geológico natural del cerro, en gneises y granitos. Entre ambos lienzos constructivos encontramos un relleno de tierra, bloques de piedra irregulares y cascajos producto del asentamiento y tallado del propio muro sobre el nivel geológico (gneises y granitos). Dicho nivel geológico fue tallado ex profeso para la construcción del castellum, posiblemente desde el s. I a.C. o posiblemente sobre estructuras anteriores. Fruto de ello encontramos niveles con una gran cantidad de ripios que rellenan las zanjas de cimentación del muro delimitador, así como los mayores bloques rellenando el interior del muro para darle consistencia. Asimismo, otro detalle constructivo importante en esta zona fue la localización de sillares reforzando la esquina del castellum, como habíamos localizado ya en otros ángulos de la construcción.

Esquina del muro 10, descubierta en la excavación de 2024
Imagen 3. Esquina del muro 10, descubierta en la excavación de 2024.

Finalmente, otro detalle importante a destacar es la adaptación topográfica de la propia construcción al cerro en varios niveles escalonados. En esta zona de la transición entre la ladera occidental, su lado meridional y la plataforma del cerro, podemos localizar los niveles de ocupación a una mayor profundidad por esa adaptación a la topografía y pendiente del cerro, destacando el reciente y parcial hallazgo de un hogar que debe encontrarse sobre el suelo de ocupación, todo ello colmatado por grandes niveles de adobes procedentes de la ruina interior del alzado del gran muro delimitador del castellum.

Hogar sobre el nivel de suelo de la estancia pendiente de excavación que se sitúa hacia el interior del muro 10
Imagen 4. Hogar sobre el nivel de suelo de la estancia pendiente de excavación que se sitúa hacia el interior del muro 10.

A lo largo del citado muro 10, delimitador occidental del castellum, engarzan diversos muros hacia el interior, compartiendo sistema y momento constructivo con el mencionado muro 10. La forma de construcción de estas estructuras se corresponde con zócalos pétreos de sillarejos y mampostería careada en calizas conservados in situ en su mayoría, que serían alzados en paredes de adobes, las cuales, al interior se encontraban en su mayoría estucadas y pintadas al fresco.

Por lo que respecta al espacio central, se ha conseguido descubrir en su totalidad la canalización de agua (atarjea), y descubrir la parte del muro 10 que conecta los espacios central y meridional con el septentrional.

La atarjea finalizaba en una oquedad que conformaba la boca de la canalización hallada tras un nuevo muro descubierto en su límite oriental, oquedad completamente derrumbada y colapsada de depósitos. Junto a esta oquedad aparecieron unas pequeñas losas de caliza y, frente a la boca de la atarjea, solo se ha advertido la presencia de un suelo a menos de 0,2 metros del nivel geológico. Justo sobre ese suelo se ha detectado una fina franja de cal que seguía la dirección de la atarjea y bajo ese suelo no se ha encontrado más que su relleno a base de arcillas verdosas compactadas. Todo parece indicar que esta canalización perteneció al sistema de alcantarillado del castellum.

A la izquierda fragmentos de losas de calizas que marcan el límite de la atarjea y a la derecha restos del suelo sobre la roca madre
Imagen 5. A la izquierda fragmentos de losas de calizas que marcan el límite de la atarjea y a la derecha restos del suelo sobre la roca madre.

Los distintos muros de la zona central han permitido estudiar los niveles de ocupación registrados en esta zona. Al oeste del muro 10 se han localizado tres niveles de ocupación: dos niveles distintos de ocupación con materiales cerámicos de época romana; más un tercero directamente sobre la roca madre. Es interesante ver cómo los dos más antiguos se encuentran adosados al muro, pero el tercero más moderno soterró el muro 10 en este tramo, justo entre el santuario y aquel sector septentrional.

En lo tocante a las estructuras, se hallaron nuevos muros perpendiculares y paralelos al muro 10. En primer lugar, aquel muro 28 que marcaba el límite de la atarjea. En segundo lugar, se desenterró gran parte del trazado de un muro 27 perpendicular al muro 10 pero alineado con el muro 5 y que, a diferencia de este, se encontraba estucado por ambos lados. Del mismo modo, un nuevo muro 29, perpendicular al muro 10, también apareció soterrado bajo un suelo como el muro 10; y, finalmente, en la intersección entre el muro 10 y el muro 19 se vio como se había estucado su superficie sur.

Estos datos nos llevan a pensar que los muros 1, 5, 27, 28 y 19 se corresponden con el tercer y último nivel de ocupación y que señala la construcción de una estancia para la que se desmanteló el muro 10 en este tramo. Por su parte, los materiales arqueológicos, cerámicas y huesos aparecen concentrados entre estos tres niveles de ocupación, abundando, en el más profundo de todos, la cerámica de tradición indígena; en el segundo, los materiales de época del cambio de era (s. I a.C. – I d.C.) y, en el tercero, los materiales romanos del s. III d.C., destacando sobre este último la aparición de un ánfora dressel 14 fragmentada, a la que se fecha entre el s. I y el III d.C.

Finalmente, en lo tocante a la zona más septentrional del lienzo occidental del castellum, se iniciaron las investigaciones buscando uno de sus accesos, toda vez que el denominado muro 10 delimita el castellum por su lado oeste discurriendo de Norte a Sur y que no se observa ninguna entrada al recinto por este lado oeste. Y efectivamente el muro 10 termina bruscamente con un muro perpendicular, quedando claro que este es el final de la plataforma superior. Sin embargo, en lugar de localizar una calle, apareció una estancia, con paredes estucadas, y con varias curiosidades: la primera que, el suelo de la estancia no está horizontal, sino en pendiente, y, que esta estancia contaba con unos peldaños que permitían acceder a un nivel superior.

Escalones que comunicaban la estancia septentrional con una zona en el lado interior (oriental) del muro 10
Imagen 6. Escalones que comunicaban la estancia septentrional con una zona en el lado interior (oriental) del muro 10.

Los materiales encontrados en esta estancia, además de escasos, son de cronología muy diversa. Encontramos tégulas, que, en este yacimiento, además de escasas suelen ser de cronología tardía, pero también aparece alguna cerámica pintada de carácter indígena e incluso restos de un ánfora, que en la actualidad está en proceso de limpieza y restauración y que podría darnos alguna idea más de la época de la estancia. En cualquier caso, parece obvio el reaprovechamiento que ha sufrido el espacio, por lo que nos ofrece materiales de un amplio espectro cronológico. Por tanto, podemos plantear la hipótesis de una sucesión cronológica coherente de estratos y niveles de ocupación que se corresponden con ampliaciones y modificaciones en la estructura del castellum.

Restos de cerámica pintada de carácter indígena, y de un ánfora, hallados en la estancia septentrional al muro 10
Imagen 7. Restos de cerámica pintada de carácter indígena, y de un ánfora, hallados en la estancia septentrional al muro 10